El mito de la caverna de PLat�n y La vida es sueno

12/21/2006

[***] Estos son los fragmentos m�s relevantes del relato plat�nico en el libro VII de la Rep�blica (541a-518b; 778-779): Imag�nate una caverna subterr�nea que dispone de una larga entrada para la luz a todo lo largo de ella, y fig�rate unos hombres que se encuentran ah� ya desde la ni�ez, atados por los pies y el cuello, de tal modo que hayan de permanecer en la misma posici�n y mirando tan s�lo hacia adelante, imposibilitados como est�n por las cadenas de volver la vista hacia atr�s. Pon a su espalda la llama de un fuego que arde sobre una altura y entre este fuego y los cautivos un camino eminente flanqueado por un muro, semejante a los tabiques que se colocan entre los charlatanes y el p�blico para que aqu�llos puedan mostrar, sobre ese muro, las maravillas de que disponen. [...] Porque, �crees en primer lugar que esos hombres han visto de s� mismos o de otros algo que no sea las sombras proyectadas por el fuego en la caverna, exactamente en frente de ellos? [...] -Ciertamente -indiqu�-, esos hombres tendr�an que pensar que lo �nico verdadero son las sombras. [...] �Qu� les ocurrir�a si volviesen a su estado natural? Indudablemente cuando alguno de ellos quedase desligado y se le obligase a levantarse s�bitamente a torcer el cuello y a caminar y a dirigir la mirada hacia la luz, har�a todo esto con dolor, y con el centelleo de la luz se ver�a imposibilitado de distinguir los objetos cuyas sombras percib�a con anterioridad. �Qu� crees que podr�a contestar ese hombre si alguien le dijese que entonces s�lo ve�a bagatelas y que ahora, en cambio, estaba m�s cerca del ser y de los objetos m�s verdaderos? Sup�n adem�s que al presentarle a cada uno de los transe�ntes, le obligasen a decir lo que es cada uno de ellos. �No piensas que le alcanzar�a gran dificultad y que juzgar�a las cosas vistas anteriormente como m�s verdaderas que las que ahora le muestran? II. Y si, por a�adidura, se le forzase a mirar a la luz misma, �no sentir�a sus ojos doloridos y tratar�a de huir, volvi�ndose hacia las sombras que contempla con facilidad y pensando que son ellas m�s reales y di�fanas que todo lo que se les muestra? [...] -Pues ahora medita un poco en esto -a�ad�- si vuelto de nuevo a la caverna disfrutase all� del mismo asiento, �no piensas que ese mismo cambio, esto es, el abandono s�bito de la luz del sol, deslumbrar�a sus ojos hasta cegarle? [...] III. Pues bien, mi querido Glauc�n -dije-: toda esta imagen debe ponerse en relaci�n con lo dicho anteriormente; por ejemplo, la realidad que la vista nos proporciona con la morada de los prisioneros, y esa luz del fuego de que se habla con el poder del sol. No te equivocar�s si comparas esa subida al mundo de arriba y la contemplaci�n de las cosas que en �l hay, con la ascensi�n del alma a la regi�n de lo inteligible. Este es mi pensamiento que tanto deseabas escuchar...

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