Obras de Calder�n de la Barca
12/20/2006
Clasificación de su obra
La producción dramática de Calderón está condicionada por su relación con la corte,
los corrales de comedia y la celebración de festividades como el Corpus.
Por ello abarca todos los géneros del teatro barroco.
He aquí una clasificación de su obra:
• Comedias de capa y espada. Siguen la fórmula de Lope para divertir y entretener al espectador,
como Casa con dos puertas mala es de guardar, La dama duende, Antes que todo es mí dama.
• Comedias costumbristas. Se basan en motivos históricos o legendarios
de costumbres rurales o urbanas, como El alcalde de Zalamea.
• Dramas religiosos. Comedias de santos o de tema bíblico, cuyo asunto principal
es el de la salvación, como La devoción de la cruz, El príncipe constante, El médico prodigioso.
• Dramas históricos. Obras de exaltación patriótica y de conflictos sociales entre el noble y el villano,
o de éstos con el rey, como La bija del aire, El sitio de Breda.
• Tragedias de honor. Son estas obras las que han formado la imagen del Calderón
defensor de un intransigente concepto social del honor, aunque en realidad, como autor,
no hace más que tomar elementos que se daban en la sociedad de su tiempo y explotar
sus posibilidades dramáticas: A secreto agravio, secreta venganza,
El pintor de su deshonra, El mayor monstruo los celos.
• Comedias mitológicas. Se representaban ante el rey con gran aparato escénico;
utilizando el argumento del mito, le servían a Calderón para exponer sus ideas:
La estatua de Prometeo, Eco y Narciso, El hijo del sol, Faetón.
• Teatro menor y zarzuela. Calderón compuso muchas piezas breves como el entremés,
la loa o la mojiganga, que formaban parte del espectáculo teatral.
Calderón además destacó en el género de la zarzuela, pieza musical de uno
o más actos, con danzas y brillante escenografía.
El género se denominó así porque esas obras se representaban ante el rey
en un pequeño palacio de El Pardo, llamado La Zarzuela, que servía de pabellón de caza.
• Dramas filosóficos y autos sacramentales. Estas obras
revelan al Calderón más universal, que reflexiona sobre los
grandes temas humanos: la fugacidad e inconsistencia de la
í vida, la certeza de la muerte, el desengaño, la relación de
Dios con el hombre.
Envueltas a menudo en metáforas tópicas de la época
(la vida como un sueño o el mundo como un teatro), reflejan las eternas
disyuntivas del ser humano: la luz y las tinieblas, la culpa o la salvación,
la libertad o el destino.
Entre sus dramas filosóficos figuran títulos tan significativos
como En esta vida todo es verdad y todo mentira o
La vida es sueño.
Fue Calderón quien dio al auto sacramental
mayor alcance teológico y poético. A través de personajes
alegóricos, Hombre, Dios, Diablo, Mundo..., la teología des
ciende al terreno real, en una especie de «sermón represen
tado» que acerca al pueblo el dogma católico de la Eucaris
tía. Entre estas obras de intención teológica y moral
destacan: El gran teatro del mundo, Lo que va del hombre
a Dios, Los encantos de la culpa, o La vida es sueño (del
mismo nombre que el drama).
En forma y pensamiento, la obra de Calderón resume buena parte de la
concepción del mundo del siglo XVII; pero al mismo tiempo resulta ser
asombrosamente contemporánea no sólo en las ideas, sino también
en la expresión que éstas alcanzan.
0 Comments Add your own
Leave a Reply