La montaña de los siete valles
Caracterizado por sus pirámides, las agujas cubiertas de hielo o los neveros, el macizo del Mont Blanc impone su majestuosidad a tres países fronterizos.
De 30 km de longitud en una amplitud de 12 a 15 km , el macizo del Montblanc ofrece el más espectacular relieve glaciar alpino. Con sus afiladas agujas de granito , sus elevadas cimas cristalinas profusamente nevadas , en la frontera entre Francia, Italia y Suiza , el Mont Blanc es la cima más alta de Europa.
Alimentados por nieves perpetuas , los numerosos glaciares cubren tanto la vertiente norte como la sur hasta la zona de pastos. El más famoso de ellos , el Mer de Glace , es accesible a través de un tren cremallera.
También pertenecen al Mont Blanc los siete valles que se extienden a los pies de bosques de alerces : los valles del Arve , de Montjoie y de los Glaciers en Francia , el valle Veni en Italia , el valle del Trient en Suiza u el valle Ferret en la frontera italosuiza.
En el valle del Arve , encajonado y austero , se encuentra Chamonix , animado tanto en invierno como en verano por cabinas y teleféricos que hacen las delicias de los excursionistas. Al otro lado del túnel , los valles italianos son más risueños y el turismo más tranquilo. El valle Ferret , en Suiza , goza de gran reputación por su flora y su fauna. Finalmente , el valle de Montjoie es el que se conserva en estado más salvaje.
La meca de los alpinistas
Hasta el siglo XVIII , las altas cumbres del Mont Blanc no habían atraído a nadie. Los montañeros las consideraban un mundo maléfico , poblado por criaturas sobrenatutales. Sus primeros visitantes , los ingleses William Windham y Ruchard Prococke , exploraron los glaciares en 1741.
Veinte años más tarde , un joven ginebrino , Hotace Benedict de Saussure, se enamoró de la montaña e incluso ofreció una recompesa al primero que llegara a la cumbre.
La hazaña fue realizada por el médico Michel Gabriel Paccard y su guia , Jacques Balmat , que alcanzaron la cima el 8 de agosto de 1786. Al año siguiente , acompañado también por Balmat , Saussure convirtió su sueño en realidad. En 1865 , los ingleses abrieron una vía por la vertiente italiana , más abrupta. Entonces la ascensión del Mont Blanc empezó a ponerse de moda.
Las mujeres se atrevieron también a enfrentar la montaña y acudieron de todo el mundo para conquistar la cima. Hoy en día el entusiasmo no ha disminuido en absoluto, y el Mont Blanc es testigo del constante desfile de alpinistas , unos trescientos por día.