A pie de los Pirineos, esta costa abierta al Mediterráneo ha sabido conservar , a pesar de su enorme éxito turístico , una verdadera elegancia.
Al sur de la frontera francesa , la Costa Brava se extiende a lo largo de unos 200 km , desde Portbou hasta Blanes y la deseMbocadura del tordera.
Debe este apodo a la pintoresca sucesión de acantilados escarpados , rocas que caen en el Mediterráneo , calas inaccesibles bordeadas de pinos y encias , u playas de arena o de guijarros.
Los puertos pesqueros de tradicionales casas blancas, como Cadaqués , alternan con pueblos fortificados y las estaciones balnearis más visitadas de España, como Lloret de Mar , Tossa de Mar o Platja d’Aro.
Al sur del cabo de Creus , temido por los marineros por el viento que dificulta la navegación , el cabo de Roses posee magníficas playas , interrumpidas por la desembocadura pantanosa del río Fluviá.
El Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordá acoge a patos , flamencos rosas y zancudas. En el interior , una llanura cubierta de olivos , encinas y de cultivos de hortalizas separa las colinas costeras de las sierras del interior . la antigua zona volcánica de la Garrotxa y , más hacia el sur , de la sierra boscosa del Montseny.
Hermosos pueblos medievales , como Pals y Peratallada , presentan sus callejuelas y sus plazas con soportales , protegidas de los rayos del sol por frondosos plátanos.
Recientemente , la Costa Brava fue elegido el paisaje preferido de Cataluña , en un programa de TV3 , presentado por Josep Cuní.