Gustavo0 Adolfo Bécquer

Rima LXVI

¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero

de los senderos busca;

las huellas de unos pies ensangrentados

sobre la roca dura,

los despojos de un alma hecha jirones

en las zarzas agudas,

te dirán el camino

que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste

de los páramos cruza,

valle de eternas nieves y de eternas

melancólicas brumas.

En donde esté una piedra solitaria

sin inscripción alguna,

donde habite el olvido,

allí estará mi tumba.

 

La poesía de Bécquer que homenajeó Luis Cernuida en su famoso poema Donde habite el olvido

DONDE HABITE EL OLVIDO, Luis Cernuda
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Soneto IV

A la duración de un pensamiento

No sólo envidia al suelo, no envidiada
sólo en tu altiva frente de una estrella,
era ¡oh, gallarda torre, cuan bella
temida, y cuan temida respetada!

Ya ¿qué no allana el tiempo?, derribada, 5
creces llanto a Sagunto; niega vella
la hiedra, huésped que se abraza en ella,
o ella se esconde en ella, de afrentada.

No le prestó su fe su fortaleza.
Mas ¿qué homenaje deja el tiempo duro 10
que en brazos de sus alas no dé al viento?

No hay bronce que a su fuerza esté seguro.
Tú, triste, eternidad, valor, firmeza
buscas, no a bronce o torre: a un pensamiento.

Otro de los memorables sonetos escritos por este poeta del barroco.

Antonio Machado, Soneto de Nuevas Canciones

Esta luz de Sevilla… Es el palacio
donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho.—La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio—.

Mi padre, aun joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea.
A veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
piadosamente mi cabeza cana.

Antonio Machado fue un gran poeta. Algunos poetas se recuerdan como grandes por unos pocos poemas, incluso sólo por algún verso. Muchos son los poetas que sostuvieron la altura de su poesía sólo durante su juventud.
Machado es un gran poeta -como su hermano Manuel- porque hizo grandes poemas en todas las etapas de su vida.
Este soneto de Nuevas Canciones, no muy comentado es, sin embargo, uno de los poemas más intensos de Machado.
Cuando murió, en Collioure camino del exilio, encontraron entre sus riopas un papelito -incorregible Machado.con el último verso que escribió. Decía “Esta luz de Sevilla y este sol de mi infancia...”

Luis Carrillo y Sotomayor, soneto III

¡Con qué ligeros pasos vas corriendo!
¡oh cómo te me ausentas, tiempo vano!
¡ay, de mi bien, y de mi ser tirano!
¿cómo tu altivo brazo voy siguiendo?

Detenerte pensé, pasaste huyendo, 5
te seguí, y ausentástete liviano,
te gasté a ti en buscarte, ¡oh, inhumano!
Mientras más te busqué, te fui perdiendo.

Ya conozco tu furia, ya humillado,
de tu guadaña pueblo los despojos; 10
¡oh, amargo desengaño no admitido!

Ciego viví, y al fin, desengañado,
hecho Argos de mi mal, con tristes ojos,
huir te veo, y véote perdido.

Soneto que quizá se lea de otro modo si se piensa que el poeta arrastraba una enfermedad desde la adolescencia que le llevaría a una muerte prematura. Podríamos destacar el patetismo de ” te gasté a ti en buscarte”. Y contra los que piensan que esta poesía de los Sigloas de Oro es siempre convencional, olvidando que siempre se escribe -mal o bien- dentro de una convención, observese la crudeza que puede haber tras estos dos versos esritos por un poeta de poco más de 2o años:
Ya conozco tu furia, ya humillado,
de tu guadaña pueblo los despojos;

La alusión a Argos extrae su sentido del hecho de que Argos tenía cien ojos y nunca cerraba más que la mitad de ellos. Argos encarnaba el estado de vigilancia, de guardia perpetua..El poeta, al final, despierta de su ceguera y se autocontempla decepcionado de sí mismo.

A las penas del amor inmortales, Luis Carrillo de Sotomayor
SONETO VIII

Hambriento desear, dulce apetito,
hambriento apetecer, dulce deseo,
detened el rigor, ¡ay!, ya, pues veo
mi negro día en vuestro enojo escrito.

Mientras con más calor os solicito 5
vuestro ardiente querer, mi dulce empleo,
por más que el bien a vuestro bien rodeo,
huye el remedio término infinito.

Sin duda moriré, pues que mis bienes
alimentan hambrientos a mis males: 10
tú, dulce apetecer, la culpa tienes.

Muriendo, de sus penas desiguales,
pecho, será imposible te enajenes:
hijos del alma son, son inmortales.

Luis Carrillo de Sotomayor fue un extraordinario poeta que lamentablemente murió muy joven. Este soberbio soneto es una muestra perfecta del gran talento que, posiblemente, hubiera completado una deslumbrante trayectoria poética de haberle respetado la muerte.
Nace en Baena (Córdoba) el año 1582 (u 85 u 86, según las fuentes) en una familia de alto linaje. Su padre era Presidente del Consejo de Hacienda. Estudió en Salamanca y a pesar de sus pocos años llega a ser nombrado Caballero de la Orden de Santiago; más tarde Comendador de la Fuente del Maestre y cuatralbo de las galeras españolas. Muy amigo del Conde de Niebla, a quien dedicó parte de sus obras, publicadas por su hermano Alonso en Madrid el año 1611. Compuso alrededor de cincuenta sonetos,una veintena de romances, letrillas, estancias, liras, dos églogas de pescadores, dieciocho canciones y la Fábula de Acis y Galatea, considerada por algunos (por otros como Dámaso Alonso, no) fuente de inspiración del Polifemo de Góngora.
La mayoría de sus sonetos son de tema amoroso, ya que en seis de sus sonetos el poeta cita el nombre de una de sus amantes como Celia, en tres como Lisi y a Laura y a Flori les dedica otro soneto.
Suele considerarse un precursor o un antecedente del culteranismo, pero lo cierto es que su hermosa poesía se expresa a menudo en una elegante construcción conceptual del poema, cercana a la estética conceptista, pero sin excesos… Quizá es que hace tiempo que ambas etiquetas necesitan una revisión. Pero lo más característico de su poesía es la sensación de autenticidad, y la impresión que se tiene, aquí y allá, de que oímos de nuevo una voz pura como la de Garcilaso milagrosamente inscrita en el contexto del barroco.
En plena juventud le sorprendió la muerte en el Puerto de Santa María en el año 1610 a causa de una enfermedaad contraída durante su adolescencia. Lloraron su temprana muerte poetas y humanistas célebres como Quevedo, Luis Tribaldo de Toledo, Francisco Cascales, Antonio de Monroy y otros.

Antonio Machado

A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Garcilaso de la Vega SONETO V

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

Baltasar del Alcázar

(1530-1606)

Tres cosas

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón
y berenjenas con queso.

Esta Inés,amantes, es 5
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.

Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión 10
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma,
pero ya júzgarse ha mal
entre todos ellos cuál 15
tiene más parte en mi alma.

En gusto, medida y peso
no le hallo distinción,
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso. 20

Alega Inés su beldad,
el jamón que es de Aracena,
el queso y berenjena
la española antigüedad.

Y está tan en fiel el peso 25
que juzgado sin pasión
todo es uno, Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

A lo menos este trato
de estos mis nuevos amores, 30
hará que Inés sus favores,
me los venda más barato.

Pues tendrá por contrapeso
si no hiciere razón,
una lonja de jamón 35
y berenjenas con queso.

Es tradición que esta poesía Fray Luis de León la dejó escrita en la pared de la celda donde fue encarcelado por la Inquisición. Las estrofas son dos quintillas

AL SALIR DE LA CÁRCEL

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado, 5
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso. 10

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